Nicolas Gicomoni y Pilar Mejía nos cuentan sobre qué aportes puede hacer el yoga en la vida de los niños, cómo es su historia con el yoga y por qué un personaje como Yogorila ayuda a los niños a acercarse a la práctica del yoga.
¿Por qué el yoga es importante para los niños?
Pilar: El yoga es una herramienta milenaria que tiene como objetivo ayudarnos a canalizar las fluctuaciones de la mente a través de la conexión con la sabiduría de nuestro cuerpo. Esto se logra a través de la sincronización de la respiración y el movimiento.
A través del trabajo del equilibrio, la fuerza y la flexibilidad, el niño se da cuenta de que su cuerpo tiene la capacidad de transformarse, que es fuerte y esto impacta su autoestima de forma positiva y genera seguridad. El yoga también impacta la manera en la cual aprendemos a gestionar nuestras emociones. Esto puede presentarse como: dificultad para concentrarse, ansiedad, dificultad para dormir, enojos o tristeza… A través de ejercicios de respiración sincronizada con movimiento, se evidencia igualmente el impacto a este nivel.
Nicolas: Cuando empiezan esta práctica a una edad temprana, los niños tienen mayores posibilidades de ser conscientes de lo perfecto y completo de su ser, y así siembra una semilla que crecerá por el resto de su vida.
¿Y por qué aseguran que es posible iniciar a un niño en el yoga?
P+N: Los niños son muy sabios, sensibles y solo necesitan que les acompañemos a crear espacios para seguir expandiendo su sabiduría. Entre más pequeños les des herramientas para recordar su saber instintivamente, más uso harán de estas herramientas de forma natural en su vida diaria como adultos.
Las metodologías que se enfocan en niños utilizan elementos lúdicos, gráficos, musicales, entre otros, para facilitar la recordación de la práctica y de esta manera buscar que cuando el niño se va haciendo independiente, pueda ir naturalizando la práctica y gestione su cuerpo, respiración y movimiento de manera más intuitiva.
¿Qué deja Yogorila en los niños que lo leen?
N: Yogorila ha iniciado en el yoga a cientos de niños en diferentes países del mundo, desde la edición de la primera historia “Yogorila en Colombia” en 2022 a través del libro y de los talleres que ofrecemos. El libro está diseñado para yoguis de entre 3 y 10 años. Su conexión con la práctica y el libro va cambiando a medida que el niño crece, los pequeños lo abordan más desde el juego y adoran las ilustraciones llenas de colores y detalles.
Los más grandes podrán disfrutar de la lectura solos, como un ejercicio necesario y enriquecedor a partir de cierta edad y les permitirá descubrir un nuevo universo: animales exóticos, viajes, nuevas tierras y continentes. Yogorila está diseñado de forma tal que la historia y la práctica de yoga están alineadas. Cualquiera sea la edad, los niños pueden dirigirse directamente a la práctica una vez que ya han integrado la historia.
P: Por otro lado, la práctica de yoga acompaña a los niños en el desarrollo de aptitudes como la paciencia y la constancia. Nuestro cuerpo necesita tiempo para integrar los nuevos aprendizajes, con Yogorila, van a tener el ejemplo de un niño gorila que los está guiando de forma divertida, para entender que lo pueden lograr. ¿El secreto? hacerlo varias veces hasta lograrlo.
¿Y qué impacto puede tener en los adultos?
P+N: Muchos adultos perdemos la conexión con nuestro lado más infantil y lúdico, a lo largo de los años y nos cuesta encontrar maneras para conectar con los niños. Yogorila es un libro que fomenta hábitos de encuentro en familia a través de la lectura. Cuando un adulto lee la historia por primera vez a un niño, se está generando un lazo entre ambos y se está instalando un método en el niño. Los niños son muy buenos para recordar las historias y poco a poco son capaces de empezar a practicar la secuencia propuesta de manera independiente.
Yogorila está pensado para convertirse en una herramienta que facilita la interacción de grandes y chicos, generando confianza y espacios de juego, sin esperar que los adultos sean expertos en el tema. Y, quién sabe, tal vez los adultos se vean interesados en iniciar la practica guiados por los pequeños yoguis.
¿Cuál es su historia con el yoga?
P: Soy practicante de yoga hace 15 años. Empecé a practicarlo en un momento clave en mi vida, en el cual estaba experimentando grandes cambios a nivel profesional y personal. Desde el principio sentí que era una práctica que me traía desafíos, me llevó a construir una disciplina ligada al cuerpo, al autocuidado, me ayudó a bajar varias velocidades en mi forma de vivir mi cotidianidad. A los 6 años de estar practicando, llegó la oportunidad de enseñarle a adultos y eso me amplió definitivamente la perspectiva sobre el impacto del yoga. Me fui interesando en temas de anatomía, el sistema nervioso, la gestión emocional y otros aspectos terapéuticos de la práctica. En el año 2020 me formé en yoga para niños, lo cual me llevó a entender la creatividad, sensibilidad e inteligencia multidimensional de los más pequeños. Aunque ya no me dedicó a enseñar yoga de lleno, continuo mi práctica personal y ahora me centro en el proyecto Yogorila y los talleres que ofrecemos con el libro, como el aspecto central a través del cual comparto el método.
N: Conocí el yoga a través de Pilar hace más o menos 10 años. Dentro de la práctica lo que más me ha conectado es el aspecto que tiene que ver con la canalización de las emociones y los pensamientos. En otras palabras, no podría decir que tengo un estilo de vida tan ligado al yoga como Pilar, cuya práctica puede llegar a determinar horarios y rutinas. En mi caso la práctica de asanas ha sido una herramienta importante en varias etapas de mi vida para sanar mi cuerpo de dolencias puntuales y ha sido determinante para tomar consciencia sobre el impacto de mi postura en mi bienestar físico y emocional. Sin embargo, una de las herramientas del yoga que utilizo con mayor frecuencia es la meditación, en forma de ejercicios de respiración, visualizaciones o incluso meditaciones guiadas que mucho tienen que ver con el yoga Nidra y que hacen parte también de las claves que usamos en el libro para transmitirlas a los pequeños yoguis.
¿Y cuál es su vínculo con los niños?
N: En una época de mi vida trabajé en diferentes escuelas en Francia con niños entre kinder y primaria. Entre otras tareas acompañaba niños con discapacidades mentales y físicas, ayudándolos a integrarse con sus compañeros de clase. Ahí vi por primera vez el impacto del movimiento, la meditación y la relajación en los niños y los beneficios que tiene para ayudarlos a encarar su cotidiano.
P: Además de ser tíos y padrinos de varios niños y de estar rodeados por los hijos de nuestros amigos, he tenido experiencia enseñando yoga para chiquitos, como les contaba inicialmente. Tengo una relación muy cercana con mi ahijada y su hermano, quienes fueron fundamentales en el proceso de refinamiento de la idea de Yogorila. El personaje ya estaba creado pero el espacio con ellos nos ayudó a depurar ideas probando una y otra vez el método del libro y ayudándonos a refinarlo en la etapa previa a la primera publicación.
¿Por qué ustedes encararon el proyecto de hacer un libro de yoga para niños?
P: Sentíamos la necesidad de lanzarnos juntos en un proyecto creativo. El que fuera bajo la forma de un libro vino naturalmente, pues los dos somos buenos lectores y siempre habíamos escrito en el ámbito privado, pero queríamos en algún momento compartirlo con más personas. Además, la idea de transmitir nuestros diferentes intereses (Yoga, viajes, lectura y, por supuesto, los gorilas) encajaba bien en este proyecto.
El personaje de Yogorila también nos es muy querido, debido a nuestro compromiso desde hace algunos años con una asociación francesa que se encarga de proteger a los gorilas de montaña, que están amenazados en África. Buscábamos sensibilizar sobre este tema de una manera lúdica y artística, que pudiera quedarse en la mente y el corazón tanto de niños como de adultos.
Finalmente, el vínculo creado entre adultos y niños es fundamental para nosotros. Vemos con esperanza el regreso a la lectura y al juego como una manera de reconectar a las personas entre sí y de volver a disfrutar de la lectura y de la experiencia sensorial en sí misma.
¿Qué otras propuestas de yoga para niños les parecen interesantes?
Con Yogorila hemos desarrollado una propuesta lúdica de iniciación al libro como herramienta, que ha funcionado muy bien. Ofrecemos talleres de Yoga en colegios e institutos de idiomas, librerías y espacios donde adultos y niños disfrutan de un momento de conexión juntos.
En estos talleres los participantes conocen el libro, sus personajes, descubren la historia de manera general y practican yoga juntos, entendiendo las infinitas posibilidades de interacción. En los talleres incluimos ejercicios de respiración, posturas, meditación, dibujo, abriendo la puerta de esta práctica a más personas.
Para saber más sobre Yogorila en China: click aquí.
